Una monarquía parlamentaria
es un antónimo de democracia
por más que haya gente, verbigracia,
que, aún así, siga siendo partidaria.
Es, por definición y hereditaria,
retrógrada y eso no tiene gracia:
No me falta en esto diplomacia
sino a la cúpula cuaternaria.
Los ideales malinterpretados
echan toda tesis en saco roto
y a malperder el curso de la historia.
Hagamos ejercicios de memoria:
¿Cuándo se permite ejercer el voto
en temas de gobiernos heredados?
© Juan Calle
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