martes, 16 de mayo de 2017

Soneto para Enfero

Mira que me he leído elegías
retando a mis sueños al Parnaso,
sueños que morían cada ocaso
y renacían cada nuevo día.

La sonetista mayor, ¡madre mía!,
de quien procuro seguir cada paso,
ha desvirtualizado mi fracaso
incluyéndome en las antologías. 

Que sepas que me dejas sin palabras
-¡qué pequeño te viene el universo!-,
que Enfero, que Carulo,... -¡qué albricias!-

que tienes el don del abracadabra,
que te mereces ser comida a versos.
Que sepas que te adoro, Alicia.